
Joder, es increíble, hay todo un mundo sobre los puentes hechos con espaguetis. Sí, con los espaguetis italianos, con los de pasta de comer de toda la vida, vamos.
La educación anglosajona parece ser que es más práctica y a la vez más competitiva que la que conocemos y que a los tíos les da por hacer concursos de lo que sea. Con eso resulta que los alumnos se esfuerzan, se documentan, se motivan, toman decisiones, trabajan en equipo y todo eso que parece imposible que haga un adolescente. Y, mira por dónde, un concurso de lo más extendido es el de hacer modelos de puentes con materiales asequibles y más concretamente con espaguetis (de pasta seca, sin cocer). Imagínate: miles de chavales en la edad del pavo pensando esquemas resistentes, comprando pasta en el supermercado, construyendo puentes en el salón de casa y sometiéndolos después a una prueba de carga el día de la competición...
Total que descubro que no sólo la ingeniería estructural hecha con las manos puede ser divertida si no que hay infinidad de pruebas documentales que lo demuestran: videos, imágenes, reportajes... Un universo por descubrir. Alucinante.